170. MI AMADA ENFERMERA
HENRY
«¡No sé qué tanta mierd4 reclamas por una mujer que dejaste ir! ¡Si ibas a marcar a Alicia! ¿¡Por qué le hiciste esa bajeza a ella!?»
Recuerdo que en medio de la lucha, de nuestros lobos desgarrándose, el maldito de Claus usando toda esa pacotilla de magia barata, le grité sus cuatro verdades.
«¡Tú no sabes nada del pasado y eso es entre Erika y yo! ¡DIME DÓNDE CARAJOS ESTÁ!»
«¡DEAN!»
El rugido de una loba, incluso se había filtrado en mi mente.
A punto de morderme el cuello, Dean se reti