156. BUSCANDO A MI OMEGA
HENRY
Mi boca recorrió sus hombros, la clavícula, la espalda alta.
La sentía estremecerse bajo el peso de mi cuerpo.
Con una mano apoyada en mi codo, levanté un poco el torso, la otra la llevé hacia mi erección.
Pasé el glande arriba y abajo, sacando suspiros de su boca deliciosa.
Mónica abrió más las piernas y empinó las nalgas; la invitación estaba hecha y yo deseaba tanto aceptarla.
Comencé a penetrarla poco a poco, apretando los dientes, siseando lascivo al sentir la presión carnosa sobre m