155. SANARÉ TU CUERPO Y TU ALMA
HENRY
Me incliné hacia delante y la besé apasionado, mi pecho latía con fuerza.
Mi mano fue hacia su nuca, controlando este beso lleno de promesas para ambos, moviendo mis labios sobre los suyos, tan llenos, tan sexis.
Jadeamos excitados, nuestros cuerpos expresando el deseo que sentimos.
Mónica se aferró a mi cuello. Sostuve sus nalgas y su espalda, me levanté a pura fuerza bruta con ella anclada a mi torso.
—Mmm, espera, bebé, o terminaré haciéndote una galletica si me caigo encima de ti —le