106. YO LLAMÉ AL CONCILIO
NARRADORA
Tampoco es como si fuera directo a asesinarla; había que respetar el pacto con los humanos, ella no había violado ninguna regla.
Pero no deseaba sus ojos cínicos sobre mi hembra ni que la marcara en su memoria.
A nuestro alrededor, los integrantes de las dos manadas, seguían incluso aguantando la respiración.
Si yo, que era un Alfa fuerte, me sentía tan presionado, no me imaginaba los niveles inferiores, sobre todo las mujeres, y más aún las omegas.
—Su Señoría, pero no es suficiente