A esa hora, el porche de la casa está iluminado con la luz suave del atardecer, creando un ambiente cálido y acogedor. Vaiana y Vanessa entran por la puerta principal, seguidas de Klaus, quitándose los abrigos y colgándolos en el perchero. Caminan hasta la sala donde se encuentran Tatiana, Radu y Marcus terminando de guardar las invitaciones que serán enviadas por la mañana. El sonido de risas y la conversación llenan el aire.
—¡Ya estamos en casa! —anuncia Vaiana con una sonrisa, atrayendo la a