Tras sus palabras, Vanessa se queda en silencio, sus ojos brillando con una mezcla de rabia y tristeza. La realidad de la situación se asienta sobre ella, y sus manos tiemblan ligeramente.
—No puedo creer que todo este tiempo, tú... —murmura, su voz temblando.
Al verla en ese estado, Emil se pone de pie y extiende su mano hacia ella, tratando de ofrecerle consuelo. Pero cuando ella manotea su mano y se coloca de pie para poder colocar mayor distancia entre ellos, Emil entiende que lo mejor en e