—¿Ya pasan de las 11:30 de la noche? En ese punto, el frío comenzó a hacerse notar con más intensidad. Emil envuelve a Vanessa en su brazo, atrayéndola hacia él con delicadeza, mientras ambos comparten la misma manta para resguardarse del fresco de la noche. Vanessa se acomoda de mejor manera sobre el pecho de Emil, sintiendo paz por el latido constante y acompasado de su corazón, mientras continúan contemplando el cielo estrellado.
El suave murmullo de Emil y sus caricias sobre su cabello le b