Vicent soltó una sonora carcajada y caminó hacia su habitación.
Le daría a Melissa un poco de espacio para que asimilare su nueva vida.
Melissa por su parte, se sentó en el sofá de la habitación y observó cada detalle a su alrededor. La habitación era hermosa y acogedora. Las paredes eran de color blanco y estaban decoradas con motivos infantiles.
Milena se acercó a ella con la pequeña Elizabeth en brazos. La pequeña balbuceaba
—pa-pa, pa- pa.
Melissa le sonrió a la pequeña y le acarició su