CAPÍTULO 36
Vicent, por su parte, estaba en su habitación, se sentía nervioso y emocionado a la vez. Sabía perfectamente que Melissa no lo perdonara tan fácilmente, pero tenía a su familia completa y esto valía cualquier penitencia que tenga que cumplir.

Unos toques en la puerta los sacaron de sus pensamientos y su corazón comenzó a latir desenfrenadamente, sus manos sudaban y sus pies estaban pegados al piso. No podía moverse. Entonces tomó una gran bocanada de aire para tomar valor y caminó hacia la puer
ERUMED

Aclarando puntos...

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