El corazón de Milena se aceleró al confirmar que Fabiano venía hacia ella.
—Mi zorrillo apestoso. ¿Cómo estás? —le preguntó Fabiano, despeinando el cabello del pequeño.
El pequeño se arrojó a los brazos de su tío y Milena se lo entregó con una dulce sonrisa en sus labios.
—Pequeño traidor —le susurró ella al pequeño, antes de darle un beso en la mejilla.
Fabiano tembló al sentir la cercanía de la joven. Su dulce aroma lo embriagó, él cerró los ojos para disfrutar de ese breve momento. Milena son