—¡¡No!! Vamos a la mansión. Es una herida superficial, yo mismo sacaré esa bala. —les dijo el viejo, acomodándose en el asiento, mostrándose fuerte delante de sus hijos.
—Padre...
Vicent trató de persuadirlo, pero el viejo lo ignoró y dio órdenes directas al chófer.
—Fiore. ¡Vamos a la mansión! Quiero ver y abrazar a mis nietos.
El hombre asintió viendo al viejo por el retrovisor. Los hermanos se observaron entre sí y entendieron que debían apoyarlo. De igual manera, Vicent sacó su teléfono