El corazón de Melissa se contrajo al ver a sus dos pequeños venir en brazos de los hombres de Vicent, más aún cuando la pequeña se arrojó en los brazos de su padre, como si lo conociera de toda la vida.
Vicent se acercó a su pequeña y la cargó para después también cargar a su pequeño hijo.
Melissa estaba paralizada. Ella no podía creer lo que estaban viendo sus ojos y un golpe de realidad la golpeó, todos sus planes de alejarse de ese hombre se habían esfumado. Su corazón volvió