El doctor revisó al viejo Santoro y se dio cuenta de que su estado era delicado. Tenía que trasladarlo de emergencia a un hospital, para operarlo y extraer la bala.
El doctor limpió la herida y la cubrió con gasas, para detener el sangrado e inmediatamente salió asustado de la habitación para hablar con Vicent.
—Señor debemos trasladar a su padre. Aquí no puedo atenderlo. Cuando le extraiga la bala, puede desangrarse.
Vicent negó con la cabeza. Sin embargo, entró a la habita