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C# 4: Una pesadilla en un bucle infinito.

RENÉ

Agarro mi celular y marco el número que memoricé al ver el expediente de Xiara. Miro la hora antes de marcar. 11:45 am.

•-Señora Alcalá, habla René Durand.—Le digo, cuando veo que me responde. Se escucha su respiración agitada al otro lado de la línea. Respiración que sigo sintiendo en mi rostro desde ayer que la conocí—

•-¿Cómo consiguió mi número?.

•-Tengo mis métodos. Necesitamos hablar.

•-Ya hablamos...

•-Tengo información sobre lo que realmente le pasó a su esposo.—Hace silencio otra vez—

•-¿Qué tipo de información?.

•-El tipo que podría enviarla a la cárcel como cómplice de asesinato.—Vuelvo a escuchar su respiración agitada a través del teléfono—

•-No sé de qué está hablando.

•-Claro que lo sabe. Hugo no solo murió porque descubriera algo peligroso, doctora Alcalá. Murió porque hizo algo terrible. Algo que usted conoce perfectamente.

•-Eso es mentira. Alguien me envió un mensaje diciendo que vió algo qué…

•-Existe evidencia, señora Alcalá.

•-No me importan las evidencias, son falsas.

•-¿En serio?. Entonces supongo que no le importará que le muestre el video a Biocrim.

–El silencio se extende tanto que por un momento pienso que ha colgado—

•-¿Qué video?.—Susurra—

•-El que muestra a su difunto esposo saboteando el sistema de soporte vital del Hospital San Rafael. El que muestra cómo murieron diez personas por su culpa.

•-Desgraciado hijo de puta...

•-Nos vemos está tarde, le enviaré la dirección.—La interrumpo—.Venga sola. Y doctora... Si se le ocurre ir a la policía, me aseguraré de que el video esté en manos de BIOCRIM antes del mediodía.—Cuelgo antes de que ella responda.

Miro la botella de whisky, voy hacía ella y me pego tratando que bajar el nudo en mi garganta, camino voy al ventanal por el aire que requiero.

En unas horas tendré a Xiara Alcalá exactamente donde la necesito, más desesperada, vulnerable y sin opciones, pero... ¡Dios!, esta forma en que su imagen se ha grabado en mi mente. Esos ojos color chocolate ardiendo de furia, esas tiernas mejillas sonrojadas por la pasión de su rabia, la forma en que su pecho subía y bajaba por lo enojada que estaba...

Xiara, eres muy peligrosa para mí porque por primera vez en mi vida, estoy sintiendo algo más que una simple atracción física por una mujer. Y eso, en mi mundo, en mi situación es una debilidad que no puedo permitirme porque puede costarme la vida.

(Horas después...)

Mi celular vibra. Miro la hora. 6:30 pm.

Debo enviarle la dirección a la doctora. Tomo mi celular y se me acelera el corazón cuando veo que es un un mensaje encriptado. Lo abro.

•Cardona se enteró que la viuda fue a tu empresa, la mandó a desaparecer, repito, la mandó a desaparecer en este preciso momento•

Arrojo el celular sobre mi cama.

-¡Xiara!, ¡no tienes idea de lo que iniciaste, ahora los dos estamos en peligro!. Carajo, ese desgraciado no es conocido precisamente por su paciencia nos matará a ambos.. ¿Qué hago?, ¡¿Qué?!...

Iré por usted y cumpliré el encargo.

★━═✫━═᯽

᯽XIARA

Más días se suman a mi insomnio. El video se reproduce una y otra vez en mi mente, todo esto es como una pesadilla en un bucle infinito porque no sé si algún día terminará.

No puedo dejar de pensar en mi Hugo conectando esos cables, sus dedos moviéndose sobre el teclado, la oscuridad súbita que mató a diez personas inocentes.

-No, no, no. Tiene que haber una explicación.

—Me levanto de la cama, me cansé de fingir que duermo.

Camino hacía la cocina.

Espero a que el desgraciado de Durand me envíe la dirección para verlo… Me detengo. ¿Y si es para asesinarme y yo de pendeja voy y me pongo en bandeja de plata al imbécil ese?.

Me sirvo un Whisky, miro la foto en grande de nuestra boda. Me acerco y acaricio el marco de la foto–.Cada segundo, este lugar se siente demasiado grande sin tí amor, todo lo llenabas con su presencia. Pero ahora, siento que todo lo relacionado a tí, esconde secretos que no me caben en la cabeza, es como si nunca hubiese conocido al hombre con el que me casé.–Mi celular suena sobre la mesa de centro. Me acerco..

Otro mensaje del número desconocido:

•¿Ya viste el video, doctora?. Tu perfecto esposo no era tan perfecto después de todo.— Siento como la furia se apodera de mí. Marco el número sin pensarlo dos veces y está vez me responde.

•-¡¿Quién diablos es usted?!.

•-¡Alguien que sabe la verdad sobre él famoso doctor Alcalá.

—La voz es de un hombre, con un acento extranjero apenas perceptible—. Y alguien que sabe que no eres tan inocente como pretendes.

•-¡No sé de qué está hablando!.

•-Claro que lo sabes. Hugo no actuó solo esa noche. Alguien con acceso médico le ayudó a identificar exactamente qué pacientes estaban en soporte vital. Alguien que conocía sus historiales, sus pronósticos.

•-Está loco... Yo no..

•-Alguien como su brillante esposa doctora, por ejemplo.—Me interrumpe—.Aléjate de esto o terminarás como él. Es un favor que le estoy haciendo.—La línea se corta. Me quedo mirando el celular con las manos temblorosas.

¿Quién es esta persona?. ¿Y cómo es que me está haciendo un favor?.

****

Las horas pasan y Durand no envía nada, ¿Qué habrá pasado?.

Un ruido en el pasillo hace que me congele más.

¿Pasos?. ¿Alguien está subiendo las escaleras hacia mi apartamento?. No, pero que digo, son 4 pisos, más personas viven aquí y no recibí el mensaje de la seguridad del edificio. Calma Xiara, pero… los pasos se detienen frente a mi puerta. ¡Ay Dios, ay Dios!.

Contengo la respiración mientras me acerco sigilosamente a la mirilla... El pasillo está oscuro, pero puedo distinguir la silueta de un hombre de espalda. Alto, con hombros anchos que me resultan familiares, gorra y una chaqueta negra. El sujeto mira hacia la derecha, luego hacía la izquierda, al final se pone de frente y al verlo... 

“¡René Durand, es él!”–

-Sé que está ahí, doctora Alcalá.—Su voz atraviesa la puerta—.Tenemos que hablar. Abra la puerta.—Susurra—

-¡Son casi las doce de la noche!. ¿Está loco?.—Le grito entre susurro también—

-¡Abra la m*ldit* puerta o la echo abajo c*rajo!.—El terror me evade nuevamente, logrando que casi pierda el equilibrio—.¡Xiara!...—Hay algo en su tono que me dice que no está bromeando. Con mis manos aún más temblorosas, quito la cadena, los seguros y abro la puerta.

Nos miramos fijamente, respira con dificultad como si hubiese subido los 4 pisos de mi edificio por las escaleras.

Su mirada me indica que no viene a nada bueno.

¡Dios!, ampárame.

Él me observa de pies a cabeza y yo.. Yo también.. Se ve diferente fuera de su oficina. Se quita la chaqueta. Lleva jeans oscuros que se ajustan perfectamente a sus piernas bien trabajadas y una camisa negra con las mangas arremangadas que revela antebrazos musculosos. Su cabello está ligeramente despeinado, como si se hubiera pasado las manos por él repetidamente.

¡¿Por qué rayos las dos veces que lo he visto me quedo detallando cómo pendeja?!–

-Xiara, necesito que se siente y me escuche.—Afirmo, me desarman sus ojos, ya no tienen esa frialdad. Ahora arden con una intensidad que me hace retroceder instintivamente. ¿Qué me pasa?—

-¿Qué hace aquí?, ¿no se supone que nos veríamos más temprano?. No envío nada.

-Salvarle la vida, eso hago aquí.—Entra de un todo sin esperar invitación—.Cierra la puerta.-¡No puede simplemente entrar a mi casa como si nada!.

-¡Cierre la m*ldit* puerta, Xiara!.—El grito me hace saltar cerrando la puerta de un golpe. Coloco los seguros.

Cuando me volteo hacia él, está mirando por la ventana, su cuerpo se ve tenso—.Llegué justo a tiempo—Murmura—.Ya están aquí.

-¿Quiénes están aquí?.—Señala hacia la calle. Me acerco a la ventana y veo unas camionetas negras estacionándose en la calle principal de mi edificio. La oscuridad y los vidrios polarizados no me dejan ver el interior, se me eriza la piel—.¿Quiénes son?.

-La gente que mató a su esposo. Y la asesinarán si no hace exactamente lo que le digo.—Lo miro a los ojos, mi corazón salta a mi garganta. Vinieron a asesinarme.

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