159| El final de la jornada.
Ya estaban en posición. Salem sostenía con fuerza el arma en su mano, pero era Kerr quien dispararía, ya que era el que más experiencia tenía. El lobo oscuro, de cabello rubio arena, levantó la cabeza por sobre el muro mientras observaban cómo ese Rey Cuervo que tenían enfrente seguía de pie, observando a la distancia.
Salem no sabía qué había sucedido, pero una explosión había caldeado los ánimos en la ciudad. Creyó que no tenía nada que ver con Analía; fue una explosión con mucho ruido y llam