14| El collar.
Analía corrió con rapidez hacia el sobre que Salem había dejado sobre la cama.
Eran fotografías.
Cuando las terminó de sacar, comprobó que era su hermanito. Tenía el cabello corto a los lados y largo arriba, rojo como una zanahoria.
Se veía saludable y feliz; sonreía y no tenía puesto el collar de esclavo.
Ana se sentó en el borde de la cama y los ojos se le llenaron de lágrimas.
Acarició con las yemas de los dedos el rostro de su hermano.
El escenario en el que estaba parecía un bosque.