15| Esclava y orgullosa.
Analía observó aterrada la multitud que se encontraba frente a la herrería.
Eran al menos unas cien personas.
Había carteles donde se especificaba claramente que no la querían como su Luna, otros donde decían que la diosa Luna no enviaría una esclava para guiarlos, y otros más donde pedían su muerte.
— Quiero decir algo — murmuró Farid, levantando una mano.
Analía lo agarró por la muñeca para que se detuviera.
— No — le ordenó — . No importa lo que les digamos en este momento, no lo escucha