C55- EL MEDALLÓN CORRECTO.
C55- EL MEDALLÓN CORRECTO.
Zayden estaba junto al viejo Irgil, de pie sobre el círculo de piedras sagradas. Todo era solemne. Espiritual.
Y él… estaba desesperado.
El viejo Irgil levantó los brazos al cielo con una lentitud irritante y empezó a recitar la oración a la Diosa. Palabra por palabra. Sílaba por sílaba. Como si cada letra le costara el alma.
Zayden hizo una mueca de desesperación.
—¿Quieres darte prisa, Irgil? —gruñó, con los dientes apretados.
El anciano ni se inmutó. Siguió con su