C298-¡YA VIENE!
Los muros del castillo estaban hechos trizas, aplastados por el hielo de Kaelior. El suelo estaba cubierto de cristales, huesos y cadáveres, donde antes habia vida, ahora todo parecía muerto.
Todo, excepto ella.
Eleonora esperaba a Drakos entre la niebla.
De pie, sobre un charco de sangre, desenvainó su espada negra. Era curva, larga, forjada con huesos de dragón y runas marcadas con fuego oscuro.
Drakos apareció entre el humo, sus pasos eran forzados, la sangre bajaba por su br