–Entiende que esto… esto no puede existir –susurra Amara finalmente como una sentencia de muerte.
Pero no es solo para él. Es para ella también. Para ese anhelo que late en su pecho y que se niega a morir. Aunque intente engañarse, aunque quiera creer que todo esto no significa nada, que puede apagar lo que siente, la verdad arde en su interior como una herida abierta.
Liam suelta una carcajada vacía, incrédula, como si no pudiera asimilar lo que está escuchando. Sus manos se cierran en