Llegan finalmente frente a Liam, y Cristóbal toma la mano de Amara para ponerla sobre la de su amigo, realizando el traspaso con una solemnidad que cierra el círculo de su protección. Cristóbal mira a Liam a los ojos por un segundo, un mensaje silencioso de hombre a hombre que Liam recibe con un asentimiento firme, antes de que el padrino se retire a su lugar, dejando a la pareja sola frente al cura. Liam toma las manos de Amara entre las suyas, sintiendo el calor de su piel y el temblor ligero