Amara no durmió en toda la noche. Cada vez que la pantalla de su celular se encendía, su corazón latía con la absurda esperanza de que fuese Liam. Lo llamó una y otra vez, desesperada, frenética, incapaz de aceptar la posibilidad que más temía: que él estuviera con Kate. Pero no obtuvo respuesta, solamente silencio, solo el vacío como única respuesta.
Cuando el amanecer rasgó las cortinas de su habitación, Amara apenas podía mantenerse en pie. Sin embargo, se obligó a bajar las escaleras, como