Narra Liam
Después de lo sucedido, el arrepentimiento no me llega como una idea clara ni como una reflexión ordenada, me llega como un peso constante en el pecho, como una presión que no se va ni cuando intento dormir, ni cuando trabajo, ni cuando miro a mis hijos, ni cuando escucho el silencio de una casa que de repente se volvió incómoda, fría, tensa, porque todo lo que parecía estar reconstruyéndose con Amara se quebró en un segundo de rabia, en un impulso que no supe controlar, en una reacc