En otra parte de la ciudad, lejos del frío quirófano y del murmullo interminable de los pasillos del hospital, Kate contesta el teléfono con manos temblorosas. El aparato casi se le resbala entre los dedos húmedos de sudor, como si presintiera que esa llamada cambiaría el curso de su existencia.
–Señora… Liam despertó– La voz de la enfermera atraviesa la línea como un destello inesperado en medio de la oscuridad que la ha envuelto durante horas
Por un instante, el mundo se silencia. El reloj