Liam no vuelve a pensar, no analiza, no razona, simplemente actúa, como si su cuerpo tomara el control antes de que su mente pueda ordenar el caos que le queda clavado en el pecho después de la reunión con Jean Pol, y lo primero que hace apenas sale del edificio es subirse a la moto, ajustar el casco con manos todavía tensas y arrancar sin mirar atrás, sintiendo el rugido del motor como la única forma de acallar la mezcla de furia, humillación y miedo que le atraviesa el cuerpo.
El viento le g