La puerta se cierra detrás de él con un sonido seco que resuena en toda la habitación, y Amara se queda sola, inmóvil, respirando con dificultad, intentando sostenerse en medio de un mundo que acaba de cambiar de forma otra vez.
Dos días.
Solo dos días.
Y todo habrá terminado.
O quizás…
Todo recién empezará.
Sus piernas finalmente ceden y se deja caer sobre la cama, llevándose las manos al rostro mientras las lágrimas, esta vez, ya no pueden contenerse, porque no es solo el miedo lo que la está