–Queridos hermanos, estamos aquí reunidos en esta tarde gloriosa para unir en santo matrimonio a estas dos personas, Amara y Jean Pol, quienes han decidido ante los ojos del Creador que el amor es una fuerza que puede más que cualquier movimiento que el hombre pueda hacer, una fuerza que sana heridas y construye puentes donde antes solo había abismos –comienza el clérigo con una voz profunda que reverbera en las paredes de piedra antigua.
Las cámaras de los principales medios de comunicación,