Al día siguiente, la cárcel despierta con el mismo sonido metálico de cada mañana: rejas que se cierran, botas que golpean el suelo, llaves que tintinean como campanas lúgubres. Sin embargo, en una de las celdas, el ambiente es distinto. Hay un fuego silencioso que se enciende en la mirada de Kate.
El televisor de la sala común vomita titulares. Una presentadora sonríe mientras las imágenes proyectan la noticia en pantalla: “La diseñadora de modas Amara Laveau y su ex guardaespaldas Liam Kane