Kate camina de un lado al otro del lujoso salón, con los tacones golpeando el suelo como látigos. Cada paso es una descarga de furia contenida. La lámpara de cristal tiembla con los golpes secos de sus pies, y en el aire flota una mezcla de perfume caro y desesperación.
Nada sale como ella lo planea. Nada.
Liam y Amara logran casarse por civil sin ningún inconveniente. Sonríen, se miran como si el mundo entero se hubiese vuelto su cómplice. Y ella… ella, que lo ama hasta los huesos, queda nue