Narra Liam
Kate me pasa la cerveza con una sonrisa traviesa, inclinándose apenas lo suficiente como para que el aroma de su perfume me rodee. Hay algo peligroso en la forma en que me mira, en la chispa de picardía que ilumina sus ojos.
–No sabes cuánto extrañaba hacer estas cosas –dice, dándole un sorbo a su propia bebida antes de mirarme con descaro. –Menos mal que tu noviecita te dejó salir. Ay, perdón…quise decir prometida– Su tono juguetón lleva un filo afilado de ironía, una punzada calcu