Narra Amara
Me sumerjo en la ducha, dejando que el agua caliente acaricie mi piel y borre cualquier rastro del día. Cierro los ojos y disfruto de la sensación, anticipando lo que está por venir. Cuando salgo, envuelta en el vapor, me tomo mi tiempo para secar cada centímetro de mi cuerpo, cada movimiento impregnado de una calma calculada, como si estuviera preparando un ritual.
Frente al espejo, deslizo sobre mi piel un vestido negro. No cualquier vestido. Este es un arma, un susurro de seda