AL DÍA SIGUIENTE
–¿Qué carajos hago ahora? –exclama Amara, con la voz quebrada entre la furia y el miedo, mientras sus dedos tamborilean con violencia sobre el escritorio. Sus ojos, encendidos, se clavan en el hombre frente a ella como si buscara arrancarle una solución inmediata.
El abogado, un hombre de traje impecable y expresión contenida, cierra lentamente la carpeta que ha estado revisando. El chasquido seco del metal al encajar los papeles suena como un veredicto anticipado. –Amara… –