Amaneció y Valentina bajó a la cocina con la intención clara de prepararse el desayuno y luego ir al hospital, como había hecho desde que retomó su rutina. Era su manera de sentirse útil, de no perder el control de su vida, de recordarse a sí misma que seguía siendo la misma mujer responsable de siempre, aunque todo a su alrededor hubiera cambiado. Caminaba pensando en lo que tenía que hacer ese día, repasando mentalmente pendientes y horarios, cuando se detuvo en seco.
Nikolas estaba allí.
La