Los planes de Nikolas de volver a su casa todos los días se vieron interrumpidos por la creciente afluencia de pacientes. El hospital estaba desbordado y su agenda se llenó sin darle tregua. Pasaron varios días sin que pudiera regresar, atrapado entre operaciones largas y consultas que lo dejaban exhausto, con apenas el tiempo suficiente para dormir un par de horas en las habitaciones destinadas para los médicos.
No era algo que le agradara. Nunca le había gustado dormir fuera de su casa ni sen