Subieron al ascensor sin dejar de observarse; él no la soltó y ella tampoco lo hizo. El ambiente estaba cargado de tensión; él ya había descubierto cuál era su juego. Ella había venido a demostrarles a todos que estaba allí presente y sonrió porque de algún modo eso le encantaba: saber que ella quería marcar territorio sobre algo que consideraba suyo. Llenó su pecho, pero también alimentó esas malditas ganas que tenía de devorarla.
Cuando el ascensor se abrió, ella se apartó para salir y Nikol