La situación en el avión no cambió, porque Ares decidió ignorar el futuro y centrarse en el presente inmediato, es decir, en su esposa.
Durante las primeras horas de vuelo conversaron mucho sobre el proceso de la operación del niño y los cuidados previos que requeriría. Sin embargo, había algo que lo mantenía inquieto. No quería llegar y presentarse ante todos. Sentía que sería demasiado pronto para dar la noticia, así que, sin pensarlo demasiado, expresó en voz alta lo que rondaba en su mente.