Ella, incrédula y enfurecida, observó a su madre y le respondió sin vacilar: —¿Qué quería que hiciera, dejar morir a mi sobrino? Hice lo que cualquiera con dos dedos de frente habría hecho: buscar la solución. Para nadie es un secreto que Ares es el único que podía salvarlo, y así fue.
Ahora es tiempo de que dejes de buscar culpables al azar, de que dejes de fingir que buscas soluciones y enfoques, tu odio y rencor hacia la verdadera responsable de colocarnos en esta situación. ¿O es que te da