Ares regresaba a casa después de una jornada interminable. Llevaba tres días de guardia y los ojos se le cerraban solos. Se detuvo en la estación de servicio para recargar combustible, deseando únicamente llegar a su cama.
Lo que no sabía era que Alicia llevaba días siguiéndolo, estudiando cada uno de sus movimientos hasta memorizar su rutina. Sabía que siempre pasaba por esa estación al salir del hospital. Y esa noche, cuando lo vio descender del auto, sintió una mezcla de alivio y emoción enf