Pasaron toda la noche haciendo el amor. No fue algo planeado ni medido. Simplemente ocurrió, una y otra vez, como si ambos necesitaran comprobar que el otro estaba ahí, que no era un error, que no desaparecería al amanecer. Nikolas y Valentina se buscaron sin reservas, sin pensar en el cansancio ni en las consecuencias. Cada encuentro era una forma de decir lo que todavía no se atrevían a poner en palabras.
Cuando el cuerpo ya no dio más, el cansancio los alcanzó. El amanecer los encontró exhau