UN ENEMIGO DEMASIADO CERCA.
UN ENEMIGO DEMASIADO CERCA.
La luz del amanecer se filtraba tímidamente por los vidrios de los ventanales, bañando la mesa de desayuno con tonos dorados y anaranjados. Sebastián y Callum estaban sentados uno frente al otro, la tensión entre ellos era palpable, casi como si pudiera cortarse con un cuchillo.
―Entonces, ¿la vas a dejar ir? ―Callum, con el ceño fruncido y un rastro de incredulidad en su mirada, replicó.
―Sí, Callum. No voy a condenarla, además está embarazada de mi sobrino.
Pero