UN BESO ANHELADO.
UN BESO ANHELADO.
El aire en la habitación se sentía cargado de un silencio expectante después de que la transfusión de sangre concluyera. Morana permanecía sentada al lado de la cama de Xavier, su mano aun sosteniendo la del niño, como si pudiera pasarle su propia fuerza a través de ese delicado contacto. Callum, de pie en la puerta, la observaba con una mezcla de respeto y algo más profundo en su mirada.
―Morana ―dijo ―Puedes irte si lo deseas. Xavier estará bien ahora. Y has hecho tu trabajo