NUNCA QUISE DEJARTE.
NUNCA QUISE DEJARTE.
El castillo de Sebastián se alzaba imponente bajo el cielo nublado. Morana cruzó sus puertas con un corazón tambaleante entre el miedo y la felicidad. La última vez que había visto a Xavier, él era tan solo un bebé en sus brazos, pero ahora era un niño, su niño. La realidad de ese reencuentro la golpeó con la fuerza de una tormenta invernal.
Callum la guio a través de los pasillos silenciosos del castillo hasta la habitación de Xavier. Al llegar, se toparon con Braelyn, cuy