SOY SU MUJER (II)
Aylin se soltó como pudo y apartó la cabeza de Cassian que se había deslizado sobre su pecho. Pero el hombre no hizo caso omiso a sus reclamos.
―Déjame ir, Cassian… ¡Eres un lunático!
Ella lo golpeo, lo regaño, pero el alfa se mostraba indiferente, era como si estuviera poseído por su anhelo hacia ella. No fue hasta que Aylin sintió su erección presionarse en su vientre, que lo agarró del cabello con fuerza y lo apartó.
El alfa se sorprendió por el movimiento y miró a la mu