SER UN CABALLERO.
SER UN CABALLERO.
Cassian entró en la habitación y se encontró con la mirada desaprobatoria de Aylin.
―¿Qué pasa?
―Pasa, que recorrí toda la casa y solo hay dos habitaciones. Convenientemente, las demás están cerradas.
El alfa se alzó de hombros con actitud despreocupada, cerró la puerta y comenzó a desabotonarse la camisa.
―No están aptas para ser habitadas, por eso no las abro.
Ella torció los labios y frunció las cejas cuando conoció sus intenciones.
―No vas a dormir aquí, Cassian.
―¿