SER UN CABALLERO (II)
―Puedo sentir tu dolor… ―murmuro mientras sus manos acarician lentamente la piel de sus muslos. Aylin no se dio cuenta en qué momento le quitó el pantalón de dormir ―… Yo también estoy sintiendo lo mismo. Nuestros lobos se anhelan y ambos también lo queremos… ― el alfa se arrodilló delante de ella y susurro aspirando el aroma de su coño excitado ―Relajate y disfruta.
Aylin obedeció y abrió las piernas para él. Todo el tiempo Cassian mantuvo sus ojos en ella.
―¿Estás hume