HUIDA.
HUIDA.
La noche cayó sobre la manada como un manto de desesperación para Braelyn. Aprovechando un momento de distracción entre los guardias asignados para capturarla, se deslizó como una sombra entre las casas y corrió hacia el bosque. El sonido de los guardias persiguiéndola resonaba detrás mientras se adentraba en el bosque oscuro. Sus pies golpeaban el suelo con fuerza, impulsados por la adrenalina y la determinación de escapar de su inminente destino. Ramas rasgaban su ropa y arañaban su pi