EMBOSCADA AL AMANECER.
EMBOSCADA AL AMANECER.
El cielo aún dormitaba en un azul crepuscular cuando Leandro, acompañado por Cassian y Lorcan, atravesó el umbral de la fortaleza. El aire fresco de la mañana rozaba sus rostros, portador de los últimos suspiros de la noche que se desvanecía. La naturaleza a su alrededor despertaba; las aves entonaban sus primeras melodías y el rocío adornaba la tierra como diminutas joyas a la espera del sol.
Habían planeado meticulosamente cada movimiento. Leandro, con la mente tan agu