EL DOLOR DE LA PÉRDIDA.
EL DOLOR DE LA PÉRDIDA.
Sebastián se encontraba solo en la habitación que solía compartir con Braelyn. El silencio del lugar resonaba con los ecos de recuerdos que se aferraban a cada rincón. Sus ojos recorrían la estancia, capturando imágenes de momentos compartidos, risas compartidas y la presencia reconfortante de la mujer que ahora parecía tan lejana. Cada objeto, cada sombra, provocaba una oleada de emociones que amenazaban con ahogarlo.
El lobo dentro de él mostraba inquietud y dolor que