EL DEBER DE UN HERMANO.
EL DEBER DE UN HERMANO.
En el fragor de la batalla, donde cada segundo era una eternidad de dientes y garras, Braelyn luchaba con la desesperación de quien sabe que la supervivencia de su manada pende de un hilo. De repente, en el horizonte, una nueva oleada de figuras emergió a toda velocidad. El estandarte que portaban ondeaba como una promesa de redención: era la manada Fenrir, su propia sangre y linaje.
Un torbellino de emociones la embargo, el miedo que había sentido se transmutó en un de