CAPÍTULO 36. SERENATA PARA ADRIANA
Luisa, al caminar en dirección a la habitación de Adriana, la observó sentada en el pasillo, alimentando al bebé. Esta se acercó y le preguntó…
—¿Me permites llevar el bebé a Mateo? Es solo un par de minutos. Desea tomarlo entre sus brazos, aunque sea un minuto. Ya te lo traigo, ¡lo prometo! —expresó ella sonriendo.
Adriana no emitió ninguna palabra, le entregó el niño y espero ahí mismo a que lo trajera de nuevo. Luego, Luisa le devolvió el bebé, se despidió y salió a cenar con él.
Una vez, qu